Viajes y emociones fuertes (parte 1)

En efecto, la última vez eseraba tener que contar muchas cosas de New York, y además se me han acumulado con la visita de mi hermana.

Empecemos por el principio.

Jueves 16 de febrero, acarreo con la maleta hasta la universidad para ir a mi primera clase (Estudio Televisivo), me toca cumplir el apasionante rol de boom (sujetar un micrófono), cuál fue mi sorpresa al enterarme de que en esa grabación no iban a usar boom, así que estuve 3 horas dándole al play a una canción. APASIONANTE. 12.30, salgo corriendo de clase, intentando no caerme por las escaleras para coger un Uber que me llevaría a la estación de autobuses. Bus a Los Ángeles, Uber a LAX (aeropuerto). Mis bus había llegado prontísimo, así que tuve una larga espera hasta que Lucía consiguió llegar al aeropuerto (ambas maldecimos la tarifa dinámica de Uber).

Con el aviso de “Última llamada para el vuelo a Nueva York” embarcamos. Por los pelos. En el avión tuvimos las 6 horas de turbulencias más extremas que he tenido nunca, y aunque agradecimos que nos dieran snacks y agua gratis, yo casi echo las galletitas del desayuno.

Llegamos a las 6 de la mañana (hora de Nueva York, 3 más que en San Diego, 3 menos que en Madrid) y emprendimos nuestro camino en tren/metro hasta casa de Leslie (que nos abrió las puertas de su casa y se portó genial con nosotras).

Al llegar, nos tomamos un té calentito, nos organizamos y nos pusimos en marcha, ni un minuto que perder. Solo íbamos a tener 3 días en la ciudad que nunca duerme, así que, nosotras seguimos con el ejemplo y dormimos más bien poco.

El primer día fuimos al Empire State, Top of The Rock, Times Square, MoMA y volvimos al Empire States por la noche (nos salía gratis, así que había que aprovecharse). Este día comimos en un sitio de comida asiática famosísimo, si vais a Nueva York, preguntadme para que os diga el nombre y evitéis ir. ¡Qué cabrones! Al “no picante” le ponen una salsa que si te cae en la ropa te la disuelve. Fue un día muy completo y nos dejó agotadas, tanto, que al volver a casa nos quedamos dormidas en el tren y casi llegamos hasta el Bronx.

El segundo día quisimos tomárnoslo con calma, por la mañana fuimos a Harlem y al Central Park, caminamos un montón y nos costó muchísimo encontrar un puestecito para comer (todo nos parecía caro, hasta que tuvimos tanta hambre que, con los mismos precios, dejó de parecernos caro). Una vez tuvimos el estómago lleno, visitamos el MET (nos encantó) y el Museo de Historia Natural (nos decepcionó un poco).

El tercer día nos despertamos con un sol espectacular, vimos neoyorquinos en pantalones cortos y tirantes (un poco exagerados en nuestra opinión de turistas californianas). Ese era nuestro último día, y aún nos quedaban cosas por tachar, así que, fuimos hacia Wall Street (muy, muy decepcionante), donde vimos la torre Trump (iugh) y el famoso toro al que todo el mundo le toca los huevos (literal). Continuamos hacia el Memorial por el 11S, impresionaba mucho el tamaño de lo que habían sido las torres. Y acabamos la mañana en el ferry de la Estatua de la Libertad. Podríamos haber cogido el turístico (lo teníamos incluido en la New York City Pass, de nuevo, si vais a Nueva York, no compréis esto, que es un timo), sin embargo, preferimos no esperar cola y coger el ferry gratuito que lleva a Staten Island, desde el cual pudimos ver la estatua muy cerca y además disfrutar en Staten Island del skyline de Nueva York. También cruzamos el puente de Brooklyn, aunque no tuvimos mucho tiempo para visitar la zona.

Sin perder ni un segundo nos fuimos a China Town, muertas de hambre (para variar) nos metimos en un restaurante que no estuviese hasta arriba. La comida estuvo muy rica, pero no aceptaban tarjetas, así que Lucía se tuvo que dar un paseo para sacar dinero (y encima nos obligaron a dejar propina). Saciada el hambre, estuvimos dando una vuelta por China Town y Little Italy (que están literalmente calle con calle), tomamos la merienda más cara del mundo en Little Italy y nos fuimos de vuelta a casa para recoger todo, descansar un poco y volver a Los Ángeles.

Sin duda ha sido un viaje increíble. Nos encantó ver que los museos son gratuitos (al menos a determinadas horas) y que el transporte público funciona mucho mejor que en California. Sé que se quedaron cosas en el tintero, así que ya tengo excusa para volver 🙂

Como no quiero que este post sea más largo que El Quijote, lo dejo aquí por hoy, a ver si mañana saco tiempo para contar la visita de Luna 🙂

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Cowboy loco
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Time Square
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NBC 🙂
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En las alturas 1
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En las alturas 2
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En las alturas 3
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En las alturas 4
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La ciudad que nunca duerme 1
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La ciudad que nunca duerme 2
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La ciudad que nunca duerme 3
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Wall Street
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La Estatua de la Libertad 1
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Skyline 1
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Mirando a la nada, pensando en todo
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Skyline 2
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La Estatua de la Libertad
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Puente de Brooklyn
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Little Italy y China Town
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Central Park
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Time Square 2
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En las alturas 5
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Nieve, nieve 😀
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Nos creemos ricas
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Deportadas en 3, 2, 1…
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Puente de Brooklyn 2

 

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