Viajes y emociones fuertes (parte 2)

Ha llegado más tarde de lo que pretendía, pero ha llegado.

El viernes 24, por la mañana bien tempranito, salí hacia Los Ángeles para recibir a Luna. Aunque por el camino hice otros recados, por fin, sobre las 5.30pm, Luna salió por la puerta de arrivals. La primera parada que hicimos, fue en la casa de nuestro couchsurfer (un chico muy simpático, que nos acogió en su casa, dejándonos una habitación para nosotras solas).

Después de dejar las cosas y una ducha revitalizante (o al menos, un poco), iniciamos una noche por Los Ángeles, donde visitamos Santa Mónica Pier y la zona residencial de Venice, una zona preciosa de casas increíbles comunicadas por canales (de ahí el nombre de Venice). No aguantamos mucho despiertas, Luna había tenido un viaje largo, y yo había madrugado mucho, así que, nos fuimos a dormir a una hora razonable.

Al día siguiente nos levantamos con energías y nos fuimos otra vez al aeropuerto, pero esta vez, para coger el coche con el que continuaríamos la aventura. Tuvimos una mañana productiva, en la que nos dio tiempo a visitar Venice Beach (donde Luna se enamoró de California), a recorrer el paseo de la fama (sí, los rumores son ciertos, decepciona), a ver los preparativos para los Oscars (que serían al día siguiente), y a buscar la instantánea perfecta del cartel de Hollywood (para ello invadimos una propiedad privada, pero ninguna acabó en la cárcel :P). Comimos con vistas a la colina de Hollywood, y nos echamos a la carretera, destino Las Vegas.

El viaje fue un poco más largo de lo normal, entre nuestra cena en Peggy Sue’s y que Google Maps y yo, no somos grandes amigos… pero cuando por fin llegamos al hotel, sin perder mucho tiempo, nos pusimos el modelito de salir, y nos aventuramos por los casinos. ALERTA. GRAN ERROR. Aunque veáis a todas, absolutamente TODAS las chicas en tirantes, taconazos y faldas cortas, no se os ocurra salir sin abrigo en invierno. En California las noches son frías, pero en Nevada… eso no es frío, es mala leche. Entre el primer casino y el segundo, hicimos parada táctica en el hotel, para vestirnos más acorde al tiempo y menos a la moda general de la zona. Aunque está claro que Las Vegas era un must, ambas salimos con la sensación de que no necesitamos volver.

Dato importante, la primera vez que jugué en una máquina, gané el 480% de lo apostado, no daré más cifras.

Al final, llegamos al hotel bastante tarde (teniendo en cuenta que al día siguiente nos despertábamos a las 9.30am). Pero el domingo fue de los mejores días en carretera. Salimos de Las Vegas hacia Williams (un pueblo que está muy cerca de Grand Canyon) siguiendo el recorrido de la mítica ruta 66, en la cual hicimos varias paradas en gasolineras antiguas y otros puntos de interés. Williams no tuvo mucho que ofrecernos cuando llegamos, así que, cenamos y directas a la cama, que a las 4.30am, sonaba el despertador. Sí, 4.30am, teníamos 1 hora de coche antes de llegar al Grand Canyon, y ya que íbamos, nos pareció buena idea ver el amanecer.

La ruta por el Grand Canyon fue increíble, aunque no creo haber sentido tanto frío nunca (puede ser que me esté olvidando de lo que es un invierno duro en España, aunque pasé ahí el mes de diciembre). Las vistas, la inmensidad del paisaje… era difícil creer que lo que veían nuestros ojos fuese real y estuviese creado de forma natural.

Ya casi saliendo del Grand Canyon, nos topamos con una fuerte nevada, y de hecho, el camino de después fue acompañado, durante mucho rato, por paisajes nevados. Más adelante, la nieve se transformó en lluvia. Si algo he escuchado en repetidas ocasiones desde que llegué a California, es que la gente de aquí no sabe conducir con lluvia. Pues eso mismo le dije a Luna en el viaje, y casi como una premonición, a 10 minutos de llegar a casa, después de más de 8 horas de viaje, un imbécil no supo cómo frenar su coche, que digo yo, que no es tan difícil pisar un pedal. No, no es que calculase mal la distancia de frenado, no es que con la lluvia derrapase un poco, no, simplemente, no pisó el freno. Y bueno, acabamos nuestro viaje con visita al hospital.

Ya todo está bien, no pasó nada grave (para lxs que ya sabéis del tema, mi cuello está bien, lo muevo perfectamente y el dolor es muy pequeñito). Aprovecho para agradecer a todxs lxs que os habéis preocupado por nosotras en cuanto habéis sabido del tema, sé que seguramente a mí se me pasase avisar a algunas personas, pero creo que se puede entender. Y después de eso ha venido algo casi peor, lidiar con aseguradoras y facturas de hospital (y me queda para largo), pero bueno, eso es otra historia.

Cuando por fin llegamos el lunes a mi casa, unas 5 horas más tarde de lo que esperábamos, nos hicimos una cena para entrar en calor (mucho rato en la lluvia), y directamente nos fuimos a dormir. El día siguiente, martes, me lo tomé como día libre y no fui a clase. Nos despertamos tarde (aclaro que tarde aquí es en torno a las 9/10), desayunamos y nos fuimos a la playa de Pacific Beach. Fue un día de relax. Paseamos por la costa, le enseñé a Luna el muelle, comimos en un bar de la playa, hice un examen y envié un trabajo (aunque fuese día de relax, hay cosas que no se pueden aplazar), disfrutamos de un Taco Tuesday en un sitio nuevo (un sitio muy bueno, por cierto, en el que casi pierdo el móvil), pusimos la lavadora, hicimos la compra y… otra vez a dormir.

El miércoles, ya con un poco  más de energía, fuimos a la playa temprano, y me quedé en la arena viendo como Luna hacía (o intentaba hacer) surf. No os voy a engañar, me morí de envidia, sobre todo por el hecho de que llevo aquí desde septiembre y aún no he tocado una tabla de surf, pero prometo no irme sin hacerlo. Después visitamos Old Town y Downtown, y tras comer, me tuve que ir a clase (no me podía permitir más faltas), llegué a las 8pm y seguí lidiando con aseguradoras (fueron 4 días lidiando con ellas en total, el viernes conseguí aclarar todo, pero hasta que no lleguen las facturas no puedo cerrar eso de una vez por todas). La noche tampoco nos dio para mucho más, así que, otro día que nos fuimos a dormir pronto.

Quizás el jueves fue el día que menos pude estar con Luna, pero tuve un día bastante bueno en clase. Mi primera hora era estudio, y aunque esta vez me tocaba un rol activo, lo cambié por uno pasivo para no hacer esfuerzos con el cuello (por una vez que podía hacer algo entretenido…). Pero lo genial vino en la segunda clase, en la que vino un hombre de una asociación pro Palestina a hablarnos del movimiento social y el boycott que llevan a cabo. Creo que es una de las asignaturas más interesantes que he cogido en todo el año, y estoy aprendiendo muchísimo.

Esa noche, salimos con Jesper y mi amigo Hamoun a North Park, una zona de bares culturetas. La noche estuvo entretenida, pero no la terminamos muy tarde, ya que al día siguiente nos esperaba Tijuana.

La visita a Tijuana me gustó mucho, aunque fue un poco agobiante, por el hecho de ser gringas (éramos turistas, objetivo al que sacar dinero). Me impactó mucho, estando en el puente que une las dos ciudades, mirar a un lado y al otro, la diferencia abismal que hay entre cada una, por supuesto, se podía apreciar el diferente nivel económico de cada una. Aún me quedan cosas por ver en Tijuana, así que, espero que no sea mi primera y última excursión a México.

Esa noche salimos por Pacific Beach y… el sitio no nos gustó nada, ya sabemos dónde no repetir, pero nos echamos unas risas que sirvieron para despedir a Luna. Sí, porque el sábado, después del desayuno y un último paseo por la playa, fuimos a Old Town donde Luna tomó el tren a Los Ángeles.

Se me iba un pedacito de casa, pero no tengo tiempo para bajones, aunque a veces creo que San Diego me odia, sigo esforzándome por disfrutar al máximo de esta ciudad tan bonita (más ahora que ha vuelto el buen tiempo, aunque, recalcando el odio de San Diego hacia mi persona, algún día os hablaré de la niebla selectiva que existe aquí). Además tengo los finales a la vuelta de la esquina, y cuando pasen, encadeno Spring Break con la visita de Gonzalo.

Si algo me llevo de este viaje, es que un mal momento, no puede definir el conjunto de un viaje.

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Hollywoodeando 1
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Hollywoodeando 2
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Hollywoodeando 3
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Rincones de LA 1
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Rincones de LA 2
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Rincones de LA 3
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Peggy Sue’s
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Welcome to Fabulous Las Vegas
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Nunca mais sin abrigo
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Creyéndonos ricas
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Route 66 1
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Route 66 2
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Route 66 3
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Route 66 4
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Grand Canyon 1
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Grand Canyon 2
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Grand Canyon 3
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Grand Canyon 4
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Grand Canyon 5
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Grand Canyon 6
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Pacific Beach
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Nos creemos culturetas
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San Diegans
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Bienvenida a Tijuana
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Avenida de la Revolución, Tijuana

 

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2 comentarios en “Viajes y emociones fuertes (parte 2)

  1. Que bien que hayáis hecho ese viaje juntas esos recuerdos nunca se olvidan.
    Me alegro que lo del accidente no haya sido nada más que tostón de papeleos.
    Las fotos Chulisimas me recuerdan mucho a los viajes de Rosalía y de Irene. Un beso guapa

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